domingo, 19 de septiembre de 2010

Te Deum estuvo marcado por llamado a disminuir brecha social


El obispo de Talca, monseñor Horacio Valenzuela, hizo un llamado a las autoridades y la comunidad en general para que obren en pos de los más necesitados, hecho que considera como la principal deuda del país
TALCA.- Como es tradicional todos los 18 de septiembre, ayer se llevó a cabo el Te Deum ecuménico en la capilla El Sagrario a un costado de la Catedral de Talca, aún inutilizable tras el terremoto de febrero. La eucaristía estuvo presidida por el obispo de la capital regional, monseñor Horacio Valenzuela, quien además de conmemorar el Bicentenario, realizó un enérgico llamado a las autoridades presentes para que con su trabajo contribuyan a disminuir las brechas sociales.
“La idea es que Chile sea una mesa para todos, donde los frutos del progreso lleguen a todos los hijos de la patria porque todavía nos sentimos lejos de eso. Aún hay muchas personas que pasan dificultades para encontrar una salud digna, gente que no tiene una vivienda que se merece, o los problemas de educación”, enfatizó el sacerdote.

TERREMOTO
Durante el mensaje del Te Deum, monseñor hizo varias referencias a las autoridades y la comunidad en general para cumplir con los temas pendientes que tiene el país, como la pobreza, las persecuciones étnicas, el narcotráfico o el cuidado de las riquezas naturales. Por eso enfatizó que el terremoto había dado una lección de solidaridad de los chilenos y que ese era un tema que había que potenciar para contar con una nación más grande.
“El terremoto superó todas las expectativas que teníamos en cuanto a dificultad. Así que confío que las autoridades y todos nosotros podemos hacer algo para aliviar el sufrimiento de las personas que van a tener que esperar mucho para llegar a tener una vivienda digna. Queremos que la fiesta sea completa y que verdaderamente todos los chilenos tengan fundadas razones para tener esperanza y Dios no está ayudando para que eso se cumpla”, aseguró.

DESAFÍO
Una de las autoridades presentes en la actividad fue el intendente del Maule, Rodrigo Galilea, quien comentó que “el obispo nos recordó el desafío de alcanzar un progreso tanto material como espiritual. Todo ello es parte de un desafío de encontrarnos como chilenos. El tema de los mineros es de rescate y el de los mapuches es un encuentro histórico que hay que resolver con dignidad para todas las partes, donde la iglesia participará en la mesa de diálogo. Sólo queda mirar el futuro con un sentido de unidad y donde todos nos merecemos un país mejor del que recibimos”.

MENSAJE
Mientras que el alcalde de la ciudad, Juan Castro, agregó que “fue un mensaje muy bonito. La mayor riqueza la tenemos los seres humanos y eso se ha visto reflejado durante las Fiestas Patrias, ya que hemos sabido levantarnos después de cada crisis o desastres que hemos tenido”.
No obstante, reconoció que hay una deuda con la gente más pobre y que es ahí donde las autoridades y el resto de los chilenos deben poner un gran acento “y eso es lo que estamos haciendo”, sentenció.
El Te Deum también estuvo marcado por palabras hacia los mineros que se encuentran a 700 metros de profundidad en Copiapó y del conflicto que mantiene a 34 mapuches en huelga de hambre hace 70 días.
Sobre los 33 mineros, el monseñor Valenzuela pidió por su pronto rescate, mientras que sobre los comuneros hizo un llamado para que se reconozca a las diversas etnias del país, ya que la sangre araucana fue y ha sido significativa a los largo de la historia del país, sobre todo durante su proceso de independencia.

1 comentario:

  1. Hay que agregar el énfasis puesto en la familia. Como anexo, la pequeña capilla permitió que la ceremonia fuera más cálida. Todo se vivió de manera muy hermosa. Y el coro Santa Marta cantó, como siempre, maravilloso.

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