lunes, 13 de septiembre de 2010

Técnicas artesanal e industrial se enlazan en la producción de chicha

Productores aseguran que este año será muy bueno en las ventas y en el precio estimado para este licor, obtenido de la fermentación de la uva y típico para Fiestas Patrias

TALCA.- En la cuna del Abate Juan Ignacio Molina, en medio del valle central, renace el pueblo de Villa Alegre, de tradiciones típicas como la producción de chicha artesanal, oficio que con los años ha incorporado la industrialización a los procesos, aunque todavía quedan aquellos artesanos que producen una chicha dulce y única.

Se trata de Juan Enrique Zúñiga, pequeño productor del sector Rincón de Lobos y propietario de la bodega Buenaventura. Este año cosechó algo más de 6 mil 500 litros, pero sabe que con la celebración bicentenaria y con el ritmo de venta que ha tenido, el negocio va a estar bueno.

“Vendo el litro entre $600 y $700 y tengo clientes de varias partes. Mi chicha es muy buena y el que la compre no se va a arrepentir”, comentó, mientras saca el licor desde los lagares en su bodega, aún dañada por el terremoto.

A BUEN PRECIO

La cosecha no fue para todos como esperaban, para la mayoría las heladas pasaron la cuenta, según contó Zúñiga, sin embargo, esto provocó un aumento en los precios, lo que fue bastante bien recibido por los productores de chicha.

“Fue un año complicado por las heladas lo que hizo escasa la producción, pero de todas maneras va a ser un muy buen año, porque los precios están más altos que el 2009”, señaló.

Agregó que “este 18 de todas maneras vamos a salir con toda la producción, va a ser difícil quedarse con productos como ha pasado otros años, donde uno termina casi regalando la chicha porque hay que venderlos a precios muy baratos”.

Información que avala Heriberto Bravo, propietario de la Bodega Santa Magdalena. “Este año ha sido muy bueno para la venta, en el caso de nosotros vendemos el litro a $700, un 40 % más caro que el año pasado, según el promedio del valor que tuvo la uva este año”. En el caso de Bravo, su producción fue de 150 mil litros y es abastecedor desde Arica a Punta Arenas.

INDUSTRIALIZACIÓN

En Chile se llama chicha a las bebidas obtenidas de la fermentación de diversas frutas; y que en algunos lugares también es mezclada con un aguardiente o similar, la famosa María Angélica, como le llaman a la mezcla entre la chicha de uva y dicho licor.

Generalmente esta efervescencia se obtiene mediante procesos artesanales, sin embargo hay productores que han decidido incorporar la industrialización como una forma de sobrevivir al sistema.

“Tenemos cubas de madera y acero… me tuve que industrializar porque si no crecemos desaparecemos en este negocio donde predominan las grandes bodegas. Históricamente todo el pueblo se dedicaba a esto, ahora quedamos como siete, por eso si no crecemos simplemente vamos a desaparecer y vamos a quedar en manos de las grandes viñas”, comentó Bravo.

Quien además es el dueño del secreto de la chicha cocida, única en su tipo. “Es más dulce y para eso tenemos un secreto, es una chicha especial que nadie más hace en esta zona”, agregó, sin querer revelar su especialidad.

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