viernes, 22 de octubre de 2010

“Es mi profesión y tengo que volver. Soy un trabajador”


El minero talquino por fin ya está en su hogar. Luego de casi 80 días en tierras copiapinas contó detalles de la tragedia, de los días de incertidumbre cuando nos los encontraban y del rol espiritual que le tocó asumir dentro del grupo de 33 rescatados 

TALCA.- En todo momento habla de Dios. El mismo que, según dice José Henríquez, ya le ha dado varias oportunidades en la vida. Por eso, reafirma más que nuca su fe, la que le permitió ser un guía del grupo de mineros que esa trágica tarde del 5 de agosto pasado, quedó enterrado a 700 metros de profundidad, y que está convencido, intercedió para que finalmente pudieran ser hallados y rescatados.

¿Cuál es su impresión luego del rescate?
“Felicidad de haber escapado de ese lugar. Gracias a Dios en primer lugar, porque él se merece la honra y la gloria, y aquí estoy, feliz con mi familia. Lo único que quiero es llegar a mi hogar, porque salí un día a trabajar y todavía no regreso”.

¿Qué tan importante fue la fe?
“Ese es mi norte. Cuando uno es testigo ocular del Evangelio de Cristo hay que sólo testificar que él ha hecho maravillas y que ha estado allí con nosotros y nos ha librado de aquel lugar”.

Se dijo que usted fue el guía espiritual del grupo.
“Bueno, me han puesto guía espiritual, me han puesto que soy pastor. Yo soy un simple operador que testifico de Cristo y que mi fe es el Dios vivo”.

Pero unió a sus compañeros.
“Obvio, porque tuvimos una organización dentro y a mi me tocó, justamente, llevar la oración y recurrir al Señor, al Dios vivo. Esa fue mi labor y creo que fue la mejor que pude tener en ese encierro. Dios sabe no más las cosas. Soy un agradecido de Dios y si hay algún héroe aquí, en la mina o dondequiera, se llama Jesucristo. Para mi no hay héroes, soy sólo un hombre de trabajo”.

Se ha dicho que Dios fue el número 34.
“Claro, yo no lo pondría en el número 34. Lo pondría en el número 1”.

VOLVER A LA MINA
¿Qué planes tiene en lo inmediato?
“Llegar a mi hogar y tratar de retomar mi vida, porque veo que así, inmediatamente, no va a poder ser”.

Hay algunos compañeros suyos que quieren volver a la mina, ¿cuál es su deseo?
“Bueno, es mi profesión y tengo que volver. Soy un trabajador nada más. Yo vengo de una familia de mineros”.

¿Volvería a una mina a trabajar?
“Obvio”.

¿Incluso a una mina como la San José?
“No. Creo que tendría que tener un poco más de cuidado. Primera vez que trabajo en una mina así y, bueno, ha sido la única vez que he tenido este tipo de accidente”.

¿Qué opinión tiene de los dueños de la mina? ¿De cómo se está llevando el proceso?
“Bueno, le corresponde a los abogados decidir todas esas cosas”.

Pero se dice que la empresa no contaba con las medidas de seguridad para sus trabajadores.
“Claro. Ese es un hecho. Hay muchas cosas que no están claras y que tienen que salir a la luz. Hoy no es el momento, pero van a salir”.

EL ENCIERRO
¿Pensaron en la muerte en algún minuto?
“Yo creo que sí, pero lo que nosotros hicimos fue poner los pies en la tierra y ver qué podíamos hacer”.

¿Y qué hicieron para hacerles saber a los de arriba que estaban vivos?
“Todo lo que pudimos. Hicimos fuego y otro tipo de berrinches adentro a ver si nos escuchaban. También hicimos tronaduras”.

¿Cuál era el sentimiento cuado escuchaban que estaban trabajando y no le apuntaban al refugio?
“Bueno, que tenían mala puntería. Por eso digo que si hay un héroe, ese es el Dios vivo, fue el que corrió esa vara y la puso en su lugar”.

Andrés Sougarret dijo que habían sucedido cosas que no se explican desde el punto de vista de la ingeniería.
“Exactamente. Porque no se podía desplazar tanto una perforación. Es una obra de Dios, no es otra cosa”.

¿Y en el momento que rompió la primera perforación en el refugio, qué sintieron?
“Bueno, una alegría generalizada. Todos queríamos poco menos que agarrarnos de ahí. Teníamos letreros listos y pintura, y además golpeamos la barra”.

CIUDADANO ILUSTRE
¿Qué le parece haber sido declarado Ciudadano Ilustre?
“Bueno, muchas gracias. Me parece fantástico y estoy feliz porque ahora puedo regresar a mi hogar. Y darle las gracias a toda mi familia que me acompañó afuera, y que aunque yo no quería que estuviera, ahí se quedó”.

¿Cómo asume el tema de exposición mediática, las invitaciones a otros países y todo lo que ha vivido usted y sus compañeros?
“Yo he tratado de escaparme de todo esto, pero acá estoy, viendo que no me dejan salir del aeropuerto”.

¿Cuándo se va a saber lo que pasó en la mina?
“Ese es un cuento que es de los 33 y es porque yo no puedo relatar cosas que son del grupo. Son cosas que no me pertenecen a mi”.

¿Se pusieron de acuerdo para esto?
“Obvio. Hay un acuerdo”.

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