domingo, 17 de octubre de 2010

Minero talquino fue el primero en volver al lugar de la tragedia

Junto a su familia, llegó durante la mañana y conoció el campamento Esperanza. Hoy también retornará para los oficios religiosos que se realizarán en el yacimiento


COPIAPÓ/TALCA.- Fiel a sus creencias, el minero talquino, José Henríquez, atribuyó a Dios el hecho de haber encontrado con vida en el refugio a los “33”, luego de intensos días de búsqueda en el fondo de la mina San José, por parte de un equipo de expertos chilenos y extranjeros. 
“Yo conozco al Dios vivo y ése fue el que nos respondió y ése le arregló la puntería a los perforistas”, dijo el trabajador, al volver al yacimiento en la jornada de ayer, convirtiéndose en el primero de los 33 rescatados que retornó al lugar donde estuvo atrapado por 70 días.
La visita, junto a su familia, se concretó a eso de las 11.00 horas, cuando en compañía de personal de Carabineros, arribó al lugar para rescatar algunas de las cosas que dejó en lo que se convirtió en el turno más largo para este hombre de fe, sindicado como la persona que se convirtió en el líder espiritual del grupo.

“ME TOCÓ LA PARTE ESPIRITUAL”
De esta forma, José Henríquez pudo recuperar algunas de sus pertenencias que tenía en un casillero en la mina, aprovechando de ver lo que aún queda del campamento Esperanza, y la zona donde se montó todo el operativo de rescate que a eso de las 18.00 horas del miércoles 13 de octubre vio aparecer a este hombre, el número 24 en la lista de rescatados.
Escuetamente, Henríquez comentó a la prensa su experiencia en la mina y el papel que le tocó jugar frente a sus compañeros de trabajo, consiguiendo incluso las 33 biblias que llegaron al fondo del yacimiento. “Me tocó la parte espiritual, porque supieron que yo era cristiano. Tenía que llevarlos a la oración a todos mis compañeros, ése fue mi trabajo”, sostuvo.

“VOY A SEGUIR EN ESTO”
Al responder preguntas sobre su futuro, José Henríquez dijo que lo más probable es que vuelva al trabajo como minero en algún momento, subrayando que es parte de su vida y de la su padre, que ejerció dicho oficio por casi 50 años.
Incluso dijo que echaba de menos el olor de los explosivos, tarea que le toca realizar en las faenas mineras.
"Yo creo que igual voy a tener que seguir en esto, porque el hombre que tiene familia, tiene que ser un buen proveedor", dijo. Y al parecer ese será su futuro, porque incluso cuando llegó al yacimiento en esta visita, adelantó que iba pensando en que quería entrar a trabajar de nuevo a la mina.
Por la tarde de ayer, José Henríquez debió volver a un recinto asistencial, esta vez de la Asociación Chilena de Seguridad, para realizarse un chequeo rutinario al corazón, de manera de cumplir con el protocolo en estos casos de accidentes laborales. “Está en muy buenas condiciones”, dijo su cuñado Juan Berríos, que está con la familia en Copiapó.

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