jueves, 14 de octubre de 2010

Rescate de José Henríquez fue celebrado por familia en Talca

Familiares, vecinos y amigos llegaron hasta la casa de la madre del minero talquino para festejar el regreso del trabajador a la superficie, un suceso marcado por la oración, la alegría y la emoción

TALCA.- El patio de la familia Henríquez González, en la población Nuevo Horizonte de Talca, fue el escenario principal de los festejos por el rescate de José Samuel Henríquez, el minero talquino que a las 18.00 horas de ayer pudo ver la luz del sol luego de 70 días atrapado en la mina San José de Copiapó. A la espera de su rescate aguardaba su esposa, Hettiz Berríos, quien le dio la bienvenida a una nueva vida con un emotivo abrazo que selló la figura espiritual de uno de los mineros que fue parte de la hazaña.
La madre de José Henríquez, María González Jaque, fue la anfitriona para un encuentro emotivo en su hogar, hasta donde llegaron amigos y familiares, quienes demostraron todo su apoyo celebrando a “Sami”, quien mostró un excelente estado de salud al salir de la cápsula Fénix II. La señora María se mostró muy tranquila, indicando estar “feliz porque sé que él hoy dormirá en una cama, blandito y podrá estar contento. Esto significa mucho para nosotros, es una comunidad donde todos nos apoyamos y nos queremos, espero que Dios nos bendiga a todos. Este es un renacer, nunca perdimos la fe y esto nos ha demostrado que así será por siempre, con fe en Dios”.

EMOCIÓN Y AGRADECIMIENTO
A las 17.49 horas de ayer, las imágenes de televisión mostraban a José Henríquez subiendo a la superficie en la cápsula, lo que daría término a un duro episodio en su vida, una oportunidad de renacimiento que en su hogar maternal era esperado desde el primer momento de conocida la tragedia. Por ello, más que efusividad, un ambiente de reflexión era coronado con la oración que José Henríquez supo impregnar en sus compañeros, con un salmo que fue grabado en las camisetas que lucieron cada uno de los trabajadores: “Porque en Sus manos están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son Suyas. De El es toda la Honra y Gloria”.
Su hermano Alejandro Henríquez es también trabajador de la minería, y junto a su familia presenció el rescate de José, orgulloso de las descripciones que la transmisión entregaba a un hombre profundamente vinculado con la religión, la humildad y la espiritualidad. A su juicio, la fe es muy necesaria en trabajos de este tipo, destacando que “todos los días, al salir al trabajo, uno se encomienda a Dios, nunca se sabe que puede pasar, entonces uno siente la necesidad de creer, de confiar en que todo saldrá bien. La luz del Señor ilumina a quienes creen, entonces en una situación difícil, trabajar alejado de los tuyos, lejos de tu hogar, la oración es la única compañía”.

SU FAMILIA LO ESPERA
Tras el rescate, una improvisada caravana llegó hasta la Plaza de Armas de Talca. La madre de José Henríquez agradeció el apoyo de la comunidad, señalando que “he sentido el cariño de todas las personas, todos han demostrado su afecto al acercarse, tanto en mi barrio como la Iglesia y en la calle. Estoy muy agradecida de que todo haya salido bien, esperando que podamos sacar lo bueno de esto para salir adelante y mejorar. Estoy muy feliz, creo que la confianza en Dios ha sido lo que nos acompaña todo este tiempo, gracias a él estamos muy tranquilos, siempre supimos que saldría todo bien, tuvimos fuerza en la oración y hoy estamos contentos. Lo más importante es destacar la unión que tuvo este país, la unión que permitió que todo saliera con mucho éxito”.

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