viernes, 22 de octubre de 2010

Talca recibió a su minero con sentidos homenajes

El Capítulo Regional de Municipalidades lo fue a buscar a Santiago. En Panguilemo fue recibido por una caravana de automóviles. Su madre le tenía preparada una bienvenida y los vecinos del sector Abate Molina lo homenajearon junto a las autoridades

TALCA.- Fue un largo día para el minero talquino José Samuel Henríquez. Ayer fue el día escogido por él y su familia para finalmente, luego de casi 80 días en Copiapó, soportando un derrumbe, un encierro a 700 metros de profundidad por casi 70 días y el asedio luego del espectacular rescate que lo trajo de vuelta a la superficie, retornar a su casa y a su ciudad.
Y al parecer todas estas cosas no cambiaron a este hombre de 56 años, de profunda fe y apegado totalmente a su familia, porque con total sencillez y con una paciencia asombrosa, se dio el trabajo de saludar a cada una de las personas que se le pusieron por delante, algunos desconocidos en el aeropuerto, amigos que lo esperaban en Panguilemo, y vecinos y familiares que lo recibieron tanto en la casa de su madre en la villa Tabunco como en la Plaza Abate Molina, en el sector sur de la capital regional.
El día empezó temprano para José Henríquez, su esposa Hetiz Berríos, su hija y su nieta, ya que el vuelo que los llevó a Santiago partió a primera hora desde Copiapó. A las 10.22 de la mañana el vuelo 317 de Lan tocó suelo en la capital. Lo esperaba una comitiva del Capítulo Regional de Municipalidades, encabezada por su presidente y alcalde de Maule, Iván Riveros, para trasladarlo hasta Talca. “Como región estamos orgullosos de tener a una persona que ha unido a todo el país, que ha hecho a nivel internacional conocido a Chile, pero no solamente por la tecnología, sino por la fuerza y la garra. Y sobre todo tenemos en Talca a la persona que unió al grupo en muchos momentos en que los trabajadores debieron estar bastante débiles, desconfiados y sin mucha esperanza, los guió espiritualmente con el primer minero que se llama Jesucristo. Como Asociación quisimos hacer un reconocimiento porque es una persona importante en la región, que en el año del Bicentenario nos ha ayudado a olvidar lo que fue el terremoto y el tsunami, y nos ha entregado una lección  tremenda de fortaleza, de garra y de entrega por la vida, por su familia y por la comunidad”, dijo la autoridad municipal.

TIRÓN DE OREJAS
Henríquez y su familia fueron trasladados inmediatamente desde Santiago en un vehículo del presidente del Capítulo Regional de Municipalidades. Sólo hubo una parada en Panguilemo, donde un grupo de familiares, amigos y hermanos de la iglesia evangélica, lo esperaban en una caravana de autos, banderas y pancartas.
Fue seguido por alrededor de 15 vehículos hasta la casa de su madre en la villa Tabunco. Allí, después de saludar a todos los familiares y vecinos que querían abrazarlo y darle la bienvenida, y avanzando lentamente hacia la puerta de la casa de su mamá, María González, sólo atinó a decir, visiblemente emocionado, que lo único que quería era entrar y abrazar a su madre, para que se quedara tranquila.
Luego del reencuentro y de decirle lo mucho que la ama, vino el tirón de orejas de parte de la mamá. “Ojalá Dios quiera, nunca más vuelva a una mina”, dijo la señora María.
Allí, privadamente, José Henríquez compartió con su familia, sus amigos y vecinos, comieron algo, cantaron y oraron por el reencuentro, siempre en un ambiente de felicidad y distensión, luego de tanta espera.

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