miércoles, 10 de noviembre de 2010

Académicos llaman a prohibir ciertas razas de perros en hogares

No todos los ejemplares se adaptan a una vida familiar ya que algunos por características naturales sirven para trabajos de vigilancia, persecución y/o ataque

TALCA.-  Debido a la muerte de dos mujeres por el ataque de una jauría de perros, desde los diferentes sectores políticos surgió la iniciativa de acelerar el proyecto de ley de tenencia responsable de mascotas. Sin embargo, el tema ha ido más allá y desde el ámbito académico derechamente llaman a prohibir la tenencia familiar de ciertas razas debido a su peligrosidad.
Así de claro fue el director de la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad Santo Tomás, Michel Leporati, quien explicó que debido a problemas de salud pública y seguridad para la población, ciertos canes no pueden estar al interior del hogar. Aseguró que no están diseñados para convivir e interactuar en un entorno familiar y, bajo cualquier estímulo, pueden reaccionar en forma agresiva e incontrolable incluso con sus propios dueños.
“Estos animales no son juguetes. Están dotados física y psíquicamente de características que no los hacen recomendables como animales de compañía… Efectivamente existen razas de animales que han sido seleccionadas o ‘construidas’ privilegiando caracteres agresivos, cuya finalidad ha sido el utilizarlos en trabajos de vigilancia, persecución y/o ataque”, puntualizó, junto con recalcar que estos ejemplares requieren de conocimientos y cuidados en su manejo ya que el desconocer ciertos aspectos, los torna peligrosos.

AGRESIVIDAD
Pit Bull Terrier, Dogo Argentino, Presa Canario, Mastiff, Mastín Napolitano y Tosa, entre otros, constituyen razas que potencialmente –y bajo manejos inadecuados- pueden ser peligrosos como animales de compañía. Sin embargo, también pueden tornarse agresivas otras razas debido a las condiciones de vida que deben soportar.
Leporati explicó que la conducta agresiva de los perros vagos, por ejemplo, responde a su necesidad de sobrevivencia, suelen ser animales que han sido maltratados y deben competir por alimentarse, lo que los hace reaccionar severamente frente a los peligros que los amenazan.
Recalcó que ciertos animales no se vuelven agresivos si no que por naturaleza lo son y expresan tal comportamiento en determinadas circunstancias que gatillan su instinto, “tal como en otras razas la reacción será ladrar o escabullirse”, agregó, marcando claras diferencias en la conducta.
Para un comportamiento esperado y tranquilo de las mascotas frente a estímulos es necesaria una serie de cuidados. En primer lugar, suplir las necesidades básicas de alimentación, protección, descanso y espacio, y en segundo término, procurar una mantención de sus condiciones sanitarias adecuadas, es decir, intentar una vida sin padecimientos para los canes y sin riesgo para la salud humana.
“Ello evidentemente demanda una preocupación por mantener sus vacunas, desparasitaciones y manejos sanitarios al día. Luego si queremos tener una respuesta o conducta afectuosa, debemos ser afectuosos también con ellos. Demostrándoles afecto a través de las formas de expresión verbal y física que adoptamos en nuestra relación con ellos”, concluyó el profesional.

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