martes, 2 de noviembre de 2010

El lado comercial del Día de Todos los Santos


Alimentos, vestuario y accesorios son parte de la oferta que congrega más atención que la propia festividad religiosa, donde los vendedores transforman el entorno del Cementerio General en una feria popular con miles de visitantes.

TALCA.- Más de 30 mil personas visitaron durante el fin de semana largo el Cementerio General de Talca, con motivo del Día de Todos los Santos, situación que anualmente da lugar a una feria libre que congrega a cientos de locatarios que traen un sinfín de productos que superan con creces la tradicional venta de flores, sumando accesorios y alimentos a una variedad que entrega diversas alternativas para quienes buscan matizar la visita a sus seres queridos.
Mario Castillo es feriante de la Vega talquina y llega hasta el camposanto a ofrecer sus productos, considerando el flujo de público que se traslada hasta el epicentro de las festividades religiosas. A su juicio, “acá la gente vende de todo, yo traigo verduras porque siempre ha sido una oportunidad el acompañar las celebraciones religiosas, se hace en otras oportunidades que llevan más gente y de un tiempo a esta parte el primero de noviembre es fijo en el Cementerio”, relata.

ESPACIO COMUN
Un centenar de locales ofrece almuerzos, accesorios y películas, entre un detallado abanico de ofertas que son atendidos por los feligreses que aprovechan el momento regateando por productos menores. Claudia Castillo explica la funcionalidad del espacio señalando que “muchas veces uno viene con los niños y necesita comprar algo refrescante, imagino que vendrá gente de lejos, de comunas rurales, que quizá quiere almorzar o comprar algo novedoso”.
Fabián Torres es universitario y pertenece a un grupo de Scouts de Talca, quienes se organizan para vender bebidas al público, una tarea que espera reunir fondos para el paseo de fin de año. Según su visión, “esta fecha permite que las personas lleguen en masa al cementerio y la intención del mercado es que esto no sea un trámite aburrido, creo que todas las fiestas religiosas en Chile se llenan de comerciantes,  por lo que esto no debería sorprender. Nosotros traemos bebidas de hace algunos años, tratamos de refrescar a la gente y de paso reunimos un poco de dinero para nuestras actividades”.
Luis Neira es funcionario del Cementerio General y señala las consideraciones que obligan una actividad de este tipo, destacando que “se ha trabajado en función de no afectar la solemnidad que tiene la visita a un camposanto, por lo que hemos dispuesto de una distancia entre los comerciantes y la entrada al recinto. Por otro lado, es necesario proteger la pérgola, ya que su trabajo es anexo al funcionamiento del Cementerio y sería muy complejo que todos los vendedores se apostaran en las afueras de nuestras dependencias”.

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